
Mirar y ver
y que te vean
los cortes, las heridas,
el color de los ojos, la sonrisa.
Mirar y ver sólo negro,
entre rejas,
como si la vida fuera cárcel y muerte,
como si la muerte fuera salida.
Qué te falta
no es suficiente razón para mirar y ver.
Qué tienes suele ser
suficiente condena.
